Guía: el interés compuesto, explicado con cabeza
Qué es el interés compuesto
Cuando inviertes, tu dinero puede generar rendimientos. Si esos rendimientos no se retiran y se reinvierten, al año siguiente también producen sus propios rendimientos. Eso es el interés compuesto: rendimientos sobre rendimientos.
La diferencia con el interés simple es que este último solo se calcula sobre lo que aportaste. Al principio la diferencia apenas se nota; con los años, la curva se dobla hacia arriba. En el gráfico de la calculadora lo ves en la distancia creciente entre la línea discontinua (lo que aportas) y la línea verde (lo que tienes).
Una regla rápida para hacerse una idea es la regla del 72: si divides 72 entre la rentabilidad anual, obtienes aproximadamente los años que tardaría un capital en duplicarse. Al 5 % serían unos 14 años (el cálculo exacto da 14,2). Es una aproximación, útil para comparar escenarios, no una previsión.
Por qué el tiempo pesa más que la cantidad
Compara a dos personas que aportan 100 € al mes con una rentabilidad supuesta del 5 % y sin comisiones. Una empieza a los 22 años y la otra a los 32. Las dos siguen hasta los 62.
- Quien empieza a los 22 aporta 48.000 € y termina con unos 148.252 €.
- Quien empieza a los 32 aporta 36.000 € y termina con unos 81.538 €.
Diez años más de aportaciones suponen solo 12.000 € más de esfuerzo, pero la diferencia final es de 66.715 €. La razón es que las primeras aportaciones son las que más tiempo tienen para crecer. Por eso, cuando eres joven, empezar pronto con poco puede contar más que esperar a tener mucho.
Pruébalo con tus propios números en el comparador de arriba: cambia las edades, la aportación o la rentabilidad y mira cómo cambia la diferencia.
El efecto de las comisiones
Una comisión del 1 % parece pequeña, pero se cobra todos los años sobre todo el capital acumulado. Por eso su efecto también es compuesto, en sentido contrario.
Un ejemplo con 100 € al mes durante 30 años y una rentabilidad supuesta del 6 % antes de comisiones (aportas 36.000 € en total):
- Con una comisión anual del 0,2 %: unos 94.006 €.
- Con una comisión anual del 1,5 %: unos 74.706 €.
Son unos 19.300 € de diferencia por una variable que sí puedes conocer de antemano. Los gastos corrientes de un fondo suelen aparecer en su documento de datos fundamentales como «gastos corrientes» o TER. Comprueba también si hay otras comisiones (de custodia, de compra o de venta), que esta calculadora no incluye.
La inflación y los «euros de hoy»
Dentro de 30 años, 100.000 € no comprarán lo mismo que hoy. Con una inflación media supuesta del 2 % anual, esos 100.000 € equivaldrían a unos 55.207 € de hoy. Por eso la calculadora muestra dos cifras: el valor final nominal y su equivalente en euros de hoy.
La inflación real cambia de un año a otro y puede ser muy distinta del supuesto que pongas. Si quieres explorar solo este efecto, usa la calculadora de inflación.
La rentabilidad es un supuesto, no una promesa
La calculadora aplica la misma rentabilidad todos los años. En la realidad no funciona así: hay años buenos, años malos y, a veces, varios años seguidos de caídas. Dos inversiones con la misma rentabilidad media pueden acabar en resultados distintos según el orden en que lleguen esos años.
Por eso los botones de 3 %, 5 % y 7 % no son recomendaciones ni previsiones: son tres supuestos para ver un rango. Si una cifra te parece demasiado buena para ser cierta, desconfía de ella, también en esta calculadora.
Lo que esta calculadora no incluye
- Impuestos. En España los rendimientos de las inversiones suelen tributar en el IRPF y algunos productos tienen reglas propias. No están incluidos.
- Otras comisiones distintas del gasto corriente anual.
- La volatilidad: los altibajos del valor de una inversión de un año a otro.
- Cambios en tus aportaciones: subidas de sueldo, meses sin aportar o retiradas.
Errores frecuentes al usar una calculadora así
- Usar una rentabilidad muy alta. Un supuesto optimista durante 40 años produce cifras enormes que no significan nada. Mira siempre también el escenario prudente.
- Olvidar la comisión. Ponerla a 0 hace que todo parezca mejor de lo que es.
- Mirar solo el valor nominal. El valor en euros de hoy da una idea más realista de lo que podrías comprar.
- Confundir un ejemplo con un plan. Antes de invertir conviene tener un colchón para imprevistos, entender el producto y su riesgo y, si lo necesitas, consultar a un profesional autorizado.